Cuba dialoga y discierne sobre su constitución

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Ciudad Nueva dialogó recientemente con el Presidente de la Conferencia Episcopal de Cuba, Mons. Emilio Aranguren obispo de Holguín.

CN – ¿Cuba vive hoy una nueva etapa con el Presidente Díaz Canel, podría compartirnos como ve usted este momento?

Sí, estamos en un momento donde hay un nuevo presidente, desde 1959 hasta abril del 2018 siempre el presidente Fidel Castro vistió de militar, y también Raúl, y ahora tenemos un presidente vestido de civil, y no deja de impactarnos este pequeño gesto.

Además lo más importante es que ya se tomó la resolución de hacer una nueva constitución. La Constitución de Cuba se escribió en el año 1976 y en ese intervalo del 1976 al 2018 ha habido algunas modificaciones por lo religioso, en el 1976 se declaró un estado ateo, y en el 1992 volvió a denominarse un estado laico, nunca en Cuba fue confesional el estado, desde 1902 que fue la ocupación norteamericana y desde el final de la Colonia se declaró laico.

Ahora, hay un espacio hasta noviembre en el cual los cubanos inclusive que viven en el extranjero pueden hacer aportes, en todas las diócesis se esta estudiando la Constitución y nosotros estamos motivando a que si hay una oportunidad, se pueda aprovechar y se participe, no limitarnos al artículo especifico sobre religión, sino a todo el resto también de la Constitución.

Está todo vinculado como la objeción de conciencia, la educación por parte de los padres, la economía y la pequeña empresa, el tema de la defensa lícita y la guerra, el uso de la violencia en casos determinados. Debemos discernir sobre todos estos temas.

Sin duda los obispos también daremos nuestra voz y nuestra opinión en forma oficial al Estado, hasta el 13 de noviembre. Es bueno que se sepa cómo la Iglesia piensa y cuál es la identidad como ciudadanos. En las diócesis se están haciendo talleres para que los que no manejan un lenguaje jurídico comprendan y puedan participar, iluminados estos talleres desde la Doctrina Social de la Iglesia y desde el Magisterio. Conocer, por ejemplo: la objeción de conciencia, el habeas corpus, la laicidad, términos que es necesario se comprendan.

Recién envié una carta a la diócesis invitando a que todas las personas participen, ya que tenemos la oportunidad, por ejemplo: el bien común, el ser ciudadano, el valor de la ciudadanía, todos temas de los cuales no debemos, ni podemos excluirnos, es fundamental participar en la polis con visión de futuro. El texto, indica Mons. Aranguren, ofrece “algunos criterios que puedan sustentar una participación serena, libre y voluntaria, alejando de nosotros toda actitud de miedo, apatía o indiferencia para, de esta forma, brindar nuestro aporte sincero con el deseo de avanzar en la construcción de una Patria que, repitiendo lo expresado por José Martí, sea “con todos, y para el bien de todos”[1]. El Papa Francisco cuando estuvo en Cuba habló de la amistad social, que significa también identidad, y este opinar por ejemplo en la Constitución, es hablar desde donde yo soy, desde nuestra identidad, desde lo que queremos y deseamos.

CN- La Iglesia de Cuba en estos años, valorando el camino vivido en el pasado, y el camino recorrido en medio de serias dificultades, se proyecta hoy hacia nuevas perspectivas, ¿cuáles serían a su juicio las más destacadas?

La Iglesia en Cuba en estos últimos años ha tenido una renovación muy grande en el Episcopado, el obispo ordenado mayor soy yo, estos recientes nombramientos generan una relación de cercanía, una relación de amistad que siempre ha existido, comenzamos a recibir a los nuevos obispos. Las diócesis también se han estabilizado en relación al clero, entonces están transitando un camino de estabilidad en relación a los cuatro valores que estamos proponiendo como Iglesia cubana: el valor de lo poco, lo pequeño, lo anónimo, y gradual. Donde todo tiene su tiempo, como dice el Eclesiastés.

El Seminario de Cuba este año comienza con una nueva orientación, donde el propedéutico se realizará para todos los seminaristas que entran al Seminario en Camaguey, mientras la filosofía se hará en Santiago de Cuba, y la teología en la Habana, siguiendo el esquema de la Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis que se acaba de publicar hace dos años y que era algo que veníamos trabajando y ahora se va a realizar.

Los centros de formación, cada diócesis tiene los suyos, y algunas tienen más posibilidades por cantidad de habitantes, como son la Habana y Santiago de Cuba. En las otras diócesis por lo general son centros diocesanos de formación, son centros abiertos y que permiten un diálogo con el mundo no necesariamente católico, en algunos lugares, o más con el mundo cultural, en otros lugares con el mundo ecuménico. Según las características de donde funcionen estos centros, y eso también ha tomado una estabilidad, hay relaciones con universidades del exterior con un mayor nivel e interés.

Algunas congregaciones han favorecido, como los Hermanos de La Salle, los Dominicos, los Jesuitas, los Escolapios, los Claretianos, abrieron los centros a partir de su propio carisma y de su propia tradición, pero son centros abiertos, y con este tipo de experiencia de contenidos específicos como es el Centro Cultural Félix Varela en la Habana trabajan a un nivel superior, más especializado. Por supuesto que ante las necesidades que se experimentan todo lo relacionado con la pastoral social es un campo fuerte, no solo desde el punto de vista educativo con talleres escolares, sino también con talleres para discapacitados, con comedores en las parroquias, la pastoral campesina donde se lleva otro tipo de posibilidades. Con adolescentes y jóvenes hay instrucción en lo artístico cultural, en la música, con horarios favorecedores extraescolares. Son actividades que se han desarrollado y que van ganando formalidad, seriedad, y un proceso de continuidad y seguimiento.

Recién bendije un coro con 19 niños y de esos 14 fueron acompañados por sus padres, y 13 habían ido a la catequesis de ese lugar, con la realidad múltiple de la familia en Cuba, pero hay una comunidad, un seguimiento, y seriedad en los espacios. Se comprende que las acciones de la Iglesia son propias de su misión. Un estado laico tiene que comprender que la Iglesia tiene acciones específicas que son inherentes a su misión. Para muchas personas la Iglesia curaba enfermos, ancianos, realizaba ese tipo de acción, y lo sigue haciendo, pero esa acción era un campo asistencial de salud. En cambio se van realizando acciones en nuevos espacios. Hay nuevas inversiones, construcciones, un polo turístico se encamina, las remesas de los cubanos han cambiado la modalidad, por lo tanto pueden hacer inversiones pequeñas.

or Redacción CN

[1] Junto a la carta enviada a todos los sacerdotes para las comunidades, Mons. Aranguren ha incluido el citado texto de José Marti así como otros textos citados en el mensaje, como el documento del siglo II, conocido como la Carta a Diogneto que habla de “los cristianos en el mundo” y el Capitulo IV de la Constitución del Concilio Vaticano II sobre “La vida en la comunidad política”.

 

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