Participar en política

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Participar en política es decidirse a Amar con mayúscula

Hablar hoy de política es un dolor de cabeza para todos y de hecho algunos optan por no nombrar el tema ya que nos sentimos incómodos por el conflicto que suele generar enfrentarse a la diferencia o por la sensación de frustración al ver las prácticas de los líderes y representantes políticos de los diversos niveles y partidos.

El tema es aún más complicado cuando nos sentimos interpelados por la necesidad de mejorar la situación social, y vemos que la política no está respondiendo de manera efectiva a esta realidad.

Es claro que la política está desprestigiada, desacreditada y desvalorizada, siendo la profesión con la peor imagen en nuestras sociedades. La frustración colectiva sobre la política en general y sobre uno u otro sector político, constituye un ambiente de tensión social, y nos sentimos responsables de buscar una salida. Cuando hablamos de política nos apasionamos y en ciertos momentos llegamos a presentar nuestras ideas y posiciones con una alta carga negativa, al punto de alcanzar niveles de violencia comunicativa y hasta física. La discusión política a la cena, en el café, en las redes sociales, en nuestros encuentros familiares y de amigos, se convirtieron en una batalla en contra de la diferencia.

En estos términos es claro que el odio, el miedo, la violencia, la agresividad y la negación de la diferencia, no son las mejores consejeras para dialogar de los asuntos públicos ni para tomar las decisiones que generen bienestar a nuestras sociedades. Sin embargo, si siguiéramos la invitación del Papa Francisco a dar nuevos pasos, y aunque veamos la política así, lejos del ideal del “amor de los amores”, nos permitiríamos verla con una mirada nueva y amar a través de la política al país, a nuestra ciudad; a nuestra gente, le brindaríamos al menos posibilidades. Por lo tanto, no podemos escapar, huir o evitar hablar de política, ni mucho menos dejar de participar, por lo contrario, debemos promover más diálogos políticos, de tal manera que generemos una conciencia colectiva del rol que tiene la política en la vida de sociedad y maduremos como democracia; debemos promover una nueva cultura del diálogo, en donde la diferencia es un don y no una barrera.

No podemos analizar los asuntos de lo público como lo hacemos con un partido de fútbol, ya que son múltiples los factores que determinan las cuestiones públicas de una sociedad.

En nosotros está la responsabilidad de dar una mayor calidad a nuestras conversaciones y decisiones políticas. Con el objetivo de aportar en este proceso, presentamos algunos elementos a tener en cuenta para combatir la violencia que está caracterizando el clima político.

  • La política tiene como finalidad el bien común de una sociedad, la felicidad de sus ciudadanos actuales y del futuro, cuando hablamos de política no nos corresponde pensar en cómo resulto beneficiado o afectado de manera particular, sino en cómo nos afecta o nos beneficia como sociedad.
  • Hasta ahora el mejor sistema político que se ha identificado, es la democracia, mediante la cual todos los ciudadanos ejercen sus derechos políticos de participar en la construcción del país. Esto supone que todos los sectores sociales, económicos y políticos tienen el derecho a participar, y por lo tanto, que el ejercicio de la política naturalmente esté compuesto por la diferencia, la diversidad de posturas y puntos de vista. Precisamente, ésta es su mayor riqueza, nos permite comprender la unidad de una sociedad en toda su complejidad.
  • La democracia ha permitido reemplazar la violencia como medio para ejercer el poder, para darle al debate, al diálogo, a la discusión, al uso de la palabra, a la argumentación de las ideas, el rol principal para gobernar la sociedad. Es por esto que debemos darle un alto valor al diálogo, en el cual estamos primero dispuestos a escuchar con profundidad, silenciando nuestra palabra, pensamientos e ideas para acoger las del otro y hacerlas propias, para luego ofrecer nuestras ideas como un don, dispuestos a perderlas porque no nos pertenecen.
  • En la democracia representativa, es claro que las elecciones asumen un rol central, ya que corresponde elegir a quienes serán los responsables de gobernar, de guiar la sociedad. Ejercer este derecho en esta sociedad de la información, desinformación, fragmentación e individualismo, es un reto complejo para cada uno de nosotros, así que debemos asumir con la mayor responsabilidad la tarea de elegir bien pero siempre desde la búsqueda de la verdad. Para lo cual debemos indagar con el mayor detalle posible las diferentes propuestas que se presentan, con respecto a las ideas, los supuestos sobre los cuales se construyen, los datos que lo soportan, los posibles impactos que pueden generar y claramente los intereses reales que representan. Igualmente, es importante verificar la información que se nos suministra, de tal manera que no seamos cómplices de difundir falsas noticias o falsa información.
  • Luego de comprender si las propuestas están bien soportadas y según nuestro criterio responden al bien de nuestro país, es necesario verificar si quienes las proponen se encuentran en la capacidad de representarlas, de implementarlas y de gobernar, pero no solo en términos de capacidad gerencial sino también ética.

Dirigir un país no sólo requiere de capacidades de liderazgo o conocimientos sobre la sociedad y la política, sino también de contar con la capacidad y convicción de pensar en el bien común y no en el interés particular; para lo cual es recomendable saber quién es el candidato, cuál es su trayectoria en el sector público, si ha estado vinculado en algún proceso de corrupción, si ejerce la política como vocación o sólo se beneficia de su posición.

  • Aunque hay mucha información a la cual podemos acceder siempre es bueno presentar nuestras conclusiones sobre la decisión que pensamos tomar, de tal manera que al compartir lo que pensamos con nuestros amigos, familiares, y vecinos, podamos enriquecer nuestros elementos de juicio y así poder tomar una decisión cualificada. En estos ejercicios de diálogo político, no pretendamos convencer a los demás de nuestra posición, ni esperemos que todos piensen igual que nosotros, debemos estar abiertos a reconocer que la elección del otro es tan válida como la nuestra.

 Igualmente, en el momento en que estamos seguros de nuestra elección, puede ser útil difundirla para promover nuestro candidato, para lo cual es recomendable presentar el porqué consideramos que es un buen candidato, refiriéndose a éste y no desprestigiando a los opositores. Si contamos con buena información verificada, podemos compartirla para que otras personas tengan elementos para su elección, sin caer en el juego de juzgar permanentemente a un actor político.

Es recomendable que en las redes sociales no difundamos cadenas ni información que no haya sido verificada personalmente, ya que una información equivocada sobre un candidato es directamente atacar su dignidad e integridad; aunque esto no quiere decir que si contamos con información verificada de un político que comete prácticas corruptas, no tengamos la responsabilidad de denunciarlo a través de los mecanismos dispuestos para ello.

  • Si ningún candidato logra representar nuestra idea de bien común, podemos presentar nuestra posición política con el voto en blanco, el cual evidencia que no consideramos ninguna propuesta y candidato como válido para dirigir la sociedad. Si ésta posición llega a ser una mayoría, exigiría que se presenten nuevos candidatos, por lo cual es una posición tan válida como elegir a un candidato o propuesta.

Finalmente, ser responsables en nuestra elección no puede ser el final de nuestro compromiso con la política, ya que debemos acompañar a quienes han sido elegidos, así nuestro candidato no haya sido electo. Debemos hacer un seguimiento permanente de los políticos que la sociedad en su conjunto ha decidido sean los líderes. Acompañar a nuestros gobernantes es amor concreto para nuestra sociedad. No creamos que juzgar a nuestros políticos es suficiente, debemos hacer propuestas, brindarles apoyo, escucharlos, decirles también la verdad y cooperar para construir la sociedad desde el lugar en donde nos encontremos.

Mag. Javier Baquero Maldonado
Pdte. MPPU Colombia
Director del Observatorio Colombiano de Políticas Públicas – OCOPOLIS

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