Los derechos laborales: una reivindicación desde el sindicalismo

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FOTO: AFP

El hacer un acercamiento al sindicalismo, nos sumerge en un tema tan complejo, como apasionante y de gran sensibilidad toda vez, que toca aspectos fundamentales de la vida del ser humano, en su espacio y específica función laboral. Nos conduce por un camino que podría parecer paradójico. En él se conjugan relaciones y acciones de poder, de amistad, colaborativas y sobre todo surge el compromiso de lucha por la defensa de los derechos de quienes les son vulnerados.

En esta misma línea aflora un componente vital sin el cual no existiría el sindicalismo, “el trabajo” del cual encontramos infinidad de definiciones, entre muchas “… todo tipo de acción realizada por el ser humano independientemente de sus características o circunstancias; es toda actividad humana que se puede o se debe reconocer como trabajo entre las múltiples actividades de las que el ser humano es capaz y a las que está predispuesto por la naturaleza misma en virtud de su humanidad”[1].

“… es un acto de la persona y como tal, no puede entenderse sin este componente esencial. El ser humano tampoco puede comprenderse sin su dimensión de sujeto que trabaja”. En tal sentido es connatural a los seres humanos.

Es un proceso entre los seres humanos y la naturaleza. Un proceso en el que el ser humano media, regula y controla su asimilación con la naturaleza. Pone en movimiento las fuerzas naturales que pertenecen a su corporeidad, brazos y piernas, cabeza y manos, a fin de apoderarse de los materiales de la naturaleza bajo una forma útil para su propia vida”.[2]

De estas definiciones se identifica el protagonismo del ser humano en el proceso laboral, por la acción transformadora que realiza, que lo pone en relación con las demás personas, (en un espacio de cogestión y cointerés) consigo mismo, como persona capaz de producir para sí, para las demás y para la humanidad.

El trabajo lo expresa la declaración universal de derechos humanos “es un derecho del ser humano” así: “Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo”[3].

Esta declaración así planteada, da a entender que en nuestra sociedad toda persona en edad económicamente activa, tendría que desempeñar una acción laboral remunerada, y con este ingreso tener la posibilidad de sostenerse a sí mismo y a su familia.   Pasa sin embargo lo contrario toda vez que en el sistema económico que nos rige, se vulneran los derechos, para el caso que nos ocupa el derecho al trabajo y muchas de las personas que lo tienen no lo desempeñan en condiciones dignas y de justicia, y abunda el desempleo, espacio laboral donde se genera el descontento, el miedo, la insatisfacción, de quienes no sienten valorada su acción laboral.

Es en este contexto donde se tejen las relaciones de producción que permiten el desarrollo humano y material, son estas mismas relaciones que por estar guiadas por la desigualdad que expresábamos tanto en el relacionamiento como en la distribución de los bienes, que se constituyen en barreras que bloquean las relaciones entre los dueños de los medios de producción de los obreros, espacio apto donde animan las luchas por los derechos vulnerados

La finalidad del sindicato

Los sindicatos tienen como objetivo representar a las y los trabajadores afiliados y proteger y resguardar sus derechos. De igual manera atiende y promueve la cooperación mutua entre los mismos, estimula la convivencia humana e integral y proporciona recreación. Asimismo, promueven la educación gremial, técnica y general de sus asociados. Además, tiene atribuciones para canalizar inquietudes y necesidades de integración en relación la empresa y sus trabajadores.

Al respecto dice un docente sindicalizado” hacer parte del sindicato me hace sentir respaldado, representado, confiado en los servicios que me prestan en caso que en algún momento mis derechos sean vulnerados”.

Son muchas las formas organizativas que nacen para la reivindicación de los derechos de las personas, el sindicalismo es la típica organización, que hoy se encuentra en decadencia, si bien y como se explicó en otro párrafo las cartas constitucionales lo respaldan como un derecho, año tras año se golpea esta institución, con la muerte de sus integrantes, desapariciones, persecuciones evitando con ello que otros trabajadores se vinculen por miedo.

Un trabajador sindicalizado expresa: “La labor sindical se reviste de un compromiso social, que en tantas ocasiones lleva a los líderes sindicales, hasta dar la vida por esta causa de justicia que abanderan, razón por la cual se ven en muchas ocasiones, “contra la pared”, tanto por la ciudadanía como por el mismo Estado, quienes, en el afán de dar fin al conflicto, llegan a generar múltiples presiones”.

 El movimiento sindical, realiza su ejercicio reivindicatorio a luz de la democracia, donde es reconocida y validada como un derecho, permitiendo no obstante las situaciones que se presentan, la igualdad, el trabajo colectivo; le permite a la democracia la implementación de los derechos constitucionales”.

 Hablando de las fortalezas del sindicalismo un trabajador sindicalizado, reconoce: “la estrategia de unidad que se genera al momento de exigir el reconocimiento de los derechos”, la fuerza sindical traspasa fronteras toda vez que se genera opinión pública a nivel nacional e internacional”,” el espacio sindical abre el espacio al derecho de asociación”, “les da identidad a los trabajadores y les enseña a luchas y a exigir los derechos”

 Con relación a las debilidades al interior del sindicalismo un sindicalista expresa: “el movimiento tiene sus divisiones internas, por razones ideológicas que en muchas ocasiones no permite avanzar o hacen fracasar procesos, otra debilidad es la falta de recursos económicos razón por la cual no se puede apoyar tanto como se quisiera al gremio; en muchas ocasiones falta estrategia operativa al momento de la huelga, de tal manera que sea siempre un espacio formativo para quienes hacen parte, como para el resto de la ciudadanía”.

Nos cuenta un trabajador, el sindicalismo y la paz van de la mano, toda vez que se utilizan mecanismos e instrumentos de la democracia, de conciliación y acciones pacíficas como las marchas y los paros, demostrando que es a través de las ideas y la democracia que se puede transformar la sociedad y sus conflictos.

Podemos concluir evidenciando los componentes que se han manifestado en este tema, que son el trabajo y el sindicalismo reconocidos como derechos humanos, como instrumentos de relacionamiento social y fraterno y constructores para tantos de ciudadanía democrática.

[1] http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_14091981_laborem-exercens.html

[2]  http://www.monografias.com/trabajos30/trabajo-en-marx/trabajo-en-marx.shtml#ixzz4wV80Tg8C

[3] http://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights/

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