Cuestión Gender, la voz de los niños

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Una contribución al debate sobre la importancia de padre y madre en el crecimiento de los hijos

Cuestión Gender, paridad y diferencia, igualdad y respeto. Desde hace mucho tiempo se discute sobre esto. Cada posición en relación al respecto es digna de respeto. No es mi intención entrar en el debate, sino como defensor de los niños y sobre todo como amigo de ellos, quisiera hacerlos hablar, hacerles decir lo que probablemente sienten.

Con la voz de la mayoría de los niños

Soy un recién nacido. No lo pedí, pero estoy agradecido por haber nacido. La vida es bella: todo lo que veo es un don, luz, sonido, calor, perfume… sí, perfume, porque mis órganos olfativos son los más desarrollados. Para vivir y crecer tengo necesidad de los grandes, de alguien que me cuide. Tengo unas ganas locas de crecer, tanto física como psicológicamente.

No tengo ninguna fuerza, sino esa desesperada de llorar cada vez que advierto un mínimo sufrimiento y la de sonreír todas las veces que encuentro un rostro, una sonrisa… en fin cuando encuentro el amor.

A medida que crezco, me doy cuenta que tengo un cuerpo. Es bello tener un cuerpo, es esa parte de mí que me dice quién soy, un cuerpo donde se expresan mis pensamientos, mis alegrías… un cuerpo que me contiene, que me abre hacia los demás, que me permite conocer otros niños, otras personas. Puedo decir que tengo un cuerpo… aún más que ¡soy un cuerpo!

Un cuerpo con órganos internos que se comunican entre ellos para hacerme vivir, y órganos externos para comunicarme con los demás, en fin un cuerpo que es relación. Puedo existir sólo en relación, todos somos hermanos y hermanas porque somos cuerpos relacionales. ¡Es estupendo!

Y luego… soy un hombre o una mujer. Estos órganos sexuales me los encontré por casualidad. Pero ¿Para qué están? Me siento hombre, también siento que mi cerebro está hecho de forma masculina y todo en mí dice que soy un hombre. Y si soy mujer, todo me dice que soy mujer. ¿Por qué?

Porque el hombre llama a la mujer y viceversa. Nosotros hombres y mujeres tenemos cuerpos distintos. Ops… somos cuerpos distintos. Y es muy bello porque este hecho me estimula a un amor particular y único, hacia el que es diferente de mí.

Ser hombres y mujeres es lo más grande de nuestros cuerpos, porque me motiva a donarme a todos los demás como hombre y como mujer.

Ahora que conozco mi cuerpo, es necesario que se realice este proyecto que está preparado para mí. Si soy hombre tendré que convertirme en hombre, y si soy mujer, una mujer. Será bello ser hombres o ser mujeres, porque eso que mi cuerpo tiene escrito en mis órganos sexuales se realiza y me hace sentir sincera o sincero. Me hace sentir yo misma o yo mismo.

Este amar al que es diferente es algo extraordinario, me hace probar la alegría del dar, me enriquece de la mirada del otro que es distinto de mí.

Pero ¿Cómo hacemos para ser hombres o mujeres? Necesitamos de una pareja hombre y mujer que nos diga quienes somos: como hombre me siento idéntico al hombre de la pareja, y como mujer a la mujer de la pareja, pero necesitamos también la otra parte, para que la relación con el que es distinto de mí se armonice y seamos siempre más capaces de amar.

Este amar al que es diferente es algo extraordinario, me hace probar la alegría del dar, me enriquece de la mirada del otro que es distinto de mí. ¡Por favor, déjenme siempre esta pareja… es el regalo más grande para mí! esta pareja me hará descubrir mi belleza, de hombre y de mujer, y nuestra belleza de amar.

Aunque si es difícil, sólo así aprenderemos el amor verdadero hacia nosotros mismos y hacia los otros.

Con voz de pocos niños en el mundo

¡Ehí, también estamos nosotros! Aunque si somos pocos, tenemos deseos de crecer y ser grandes, hombre o mujeres. Nos hemos encontrado con órganos genitales poco claros, mezclados. Dado que nos gusta ser hombres o mujeres, por favor ayúdenos a aclararnos, a lo mejor con alguien que entienda de esto, que sepa como acompañarnos. Pero por favor déjennos siempre la pareja que nos ayude a crecer, el hombre y la mujer juntos que nos cuiden porque, como todos los demás, tenemos derecho de conocer nuestra identidad y nuestra capacidad de amar al que es diferente de nosotros.

Con la voz de raros niños en el mundo

Y nosotros… nosotros somos pocos, somos casi únicos. Nos hemos encontrado con un cuerpo que no corresponde a nuestra psiquis, a nuestra forma de sentirnos. De alguna manera, quisiéramos recomponer esta sintonía, porque no es bonito vivir con un cuerpo que no es el tuyo… ¿y si el cuerpo es el mío? En fin, qué confusión, qué sufrimiento. También nosotros tenemos el derecho de que nos ayuden a crear esta sintonía. A lo mejor con algún especialista que nos dé una mano a entender lo que es mejor para nosotros. Naturalmente de acuerdo con nuestra forma de pensar.

Pero por favor déjenos la pareja, el hombre y la mujer, juntos nos cuidarán porque, como todos los niños, tenemos el derecho de conocer nuestra identidad y nuestra capacidad de amar al que es diferente de nosotros. Gracias!

Por Ezio Aceti

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