Lloramos por Venezuela

0
88

La difícil situación de este país que durante 15 años fue liderado por Hugo Chávez y que ahora atraviesa una profunda crisis política y económica de la que no se ve una salida.

La confrontación entre el Presidente Maduro y oposición

Es difícil encontrar una ciudad más paradójica que la capital de Venezuela: en los estrechos valles de Caracas, se encuentran tanto los rascacielos como los Barrios. Chávez había favorecido a los más pobres. La estilización de sus ojos “observa” cada gesto, cada acto (y tal vez, cada pensamiento) de los habitantes. Las manifestaciones de la oposición se suceden, acompañadas por el goteo de muertos, heridos y detenidos. El gobierno sigue pensando nuevos trucos para aplazar la respuesta a las preguntas de la población, resumidas básicamente al final de la carta que el cardenal Pietro Parolin, ya nuncio en Venezuela, dirigió al Presidente Maduro el pasado mes de diciembre, con las condiciones para comenzar el diálogo con la oposición: el final de la ilegalidad del Parlamento; elecciones y calendario electoral; liberación de los presos políticos; corredor humanitario.

Lo peor no ha llegado todavía, y se cree que nunca se sabrá porque el ejército no interviene. El Ministro de Defensa Padrino López había dicho ya en abril “no tocaremos a los manifestantes ni siquiera con el pétalo de una flor.” Sin embargo intervienen los peligrosos “colectivos paramilitares”, bandas progubernamentales. Incluso en la oposición está prevaleciendo el cierre.

Para entender la situación, interrogo tanto la oposición como chavistas. Comienzo por la mesa de la oposición, la Mesa de la Unidad Democrática MUD, es decir una agrupación de unas setenta siglas, que actualmente cuenta con 112 diputados sobre 187. Ramón Guillermo Aveledo fue secretario general y sigue siendo uno de los líderes. “El estado de salud de nuestro país es muy grave – explica -. Sólo Sudán tiene la inflación más alta que la nuestra, más del 600%. Hay una escasez de pan, la gente se las arregla para comprar y vender todo tipo de mercancías. Vinimos aquí por el proyecto chavista de economía planificada, basado en el petróleo.

En 1998 el 51% de las exportaciones procedían del oro negro, y el otro 49% de otros productos. Hoy nos encontramos con el 96% y 4% respectivamente: la destrucción del sector privado ha sido casi total. El conflicto estalló por razones económicas y por el fracaso de metabolizar por parte de los chavistas la distinción democrática entre los tres poderes. El Parlamento fue amordazado y la justicia ha sido subordinada al ejecutivo”. ¿Soluciones posibles? “Alguien llama a los militares a que bajen al campo, ya que hasta ahora se han mantenido en los cuarteles. Pero si las cosas siguen así, no sería raro que asistiéramos a un golpe de Estado”.

Me encuentro con un joven diputado de la oposición, Juan Requesens, herido durante las manifestaciones anti-Maduro el 2 de abril. “El actual gobierno piensa que tiene el mismo apoyo popular que tenía Chávez, pero se equivoca porque las encuestas hablan de un 80% de opiniones desfavorables.

La gobernabilidad parece imposible, porque la gente ha sufrido abusos por parte de la policía y la milicia y principalmente padece las colas en los negocios, en medio de la inseguridad. La oposición se ha dado cuenta de que debe seguir a la cabeza y permanecer unida. El gobierno no aprovechó la oportunidad para el diálogo que le ofreció la oposición.

¿Cómo fotografiar esta situación? “Mucha gente logra comer sólo dos veces al día, el 70% de los tratamientos médicos no pueden realizar en los hospitales, las escuelas funcionan mal, estamos bloqueados” ¿Cuál es la estrategia de la oposición? “Las continuas manifestaciones obligan al gobierno a estar a la defensiva. Es una dictadura”.

La Iglesia católica los apoya… “Sí, está de nuestro lado. También el gobierno sabe que no puede atacarla sin perder popularidad”.

Walter Boza es un típico intelectual de izquierda. Es psiquiatra, era muy amigo de Basaglia Vattimo, Cavani, Pasolini. Es un chavista de la primera hora. Me encuentro con él junto con Isabel Rocío, chavista pura y dura: “El chavismo está en crisis pero no ha muerto, y la oposición representa sólo una parte del país.

“Chávez no puede ser evaluado, comparándolo sólo con Fidel Castro, sino también con Perón. Cometió muchos errores, pero era un hombre democrático. Se ha equivocado en expropiar la empresa privada y permitió mucha injerencia de los cubanos”. ¿Qué es lo que ha dejado de bueno? “Sobre todo la política de inclusión y el diseño de una América Latina desenganchada de los grandes poderes. Han sido positivas las innovaciones en campo educativo, sanitario y ambiental”. ¿Qué ha hecho este gobierno para la seguridad? “Poco o nada. Pero quisiera decir que el problema principal del país es espiritual: no somos capaces de perdonar y reconciliarnos, de encuentro y tolerancia”. Desafortunadamente el pacto constitucional ha sido roto por Maduro… “La sentencia de la Corte Constitucional, que depone definitivamente el Parlamento, es ambigua. Y ¿el sistema judicial y el legislativo cómo pueden ser apéndices del ejecutivo?” pero ustedes no están con la oposición de derecha… “No. Por caridad. El gobierno no es tan represivo. Maduro no es un dictador como la oposición lo hace entender. ¡Sólo es un estúpido! Chávez era un líder. ¡Maduro no!” ¿Qué salida hay? “Tres: renuncia de Maduro muy improbable, golpe Militar de Estado. Es posible pero el pueblo no se beneficiaría; camino electoral, es deseable”.

Isabel Rocío agrega: “Somos chavistas-bolivarianos-cristianos, no solidarizamos con la derecha, los valores son muy distintos. Estamos por el pueblo, por los pobres, por la inclusión social. Sirve una transición, es necesario que haya acuerdos entre el gobierno y la oposición. Nosotros somos, los chavistas católicos quienes tenemos que conducir este proceso”.

Si el presidente Maduro continua a buscar salidas que no hacen otra cosa que agravar la situación, el espíritu nacional tendrá que encontrar una solución original para evitar que se derrame más sangre.La Iglesia venezolana con mucha autoridad y muy seguida, cuida con esmero que no se rompa el hilo que todavía une el gobierno y la oposición, con numerosas cartas y documentos. Sin embargo, ahora ha tomado una posición clara para la separación de poderes, para el retorno a la legitimidad constitucional de las elecciones, para la liberación de los presos, para un diálogo real. Pero sin resultados aparentes. Hoy en día es imposible ver el final del túnel entre los humos del gas lacrimógeno.

Por Michele Zanzucchi

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here