“A veces hay violencia dentro del Islam porque no se reconocen ciertos valores”

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Pilipinas de Sant Pierre, directora ejecutiva del canal televisivo católico francés, KTO, entrevistó a María Voce, presidenta del Movimiento de los Focolares al finalizar la audiencia con el Papa Francisco y los líderes evangélicos invitados al Jubileo de la Renovación Carismática Católica el pasado mes de junio. Publicamos algunos fragmentos de la entrevista

El Movimiento de los Focolares y los demás Movimientos reunidos hoy aquí ¿qué pueden ofrecer? ¿qué tienen de particular para dar al mundo de hoy?

María Voce: Algo particular que los Focolares pueden ofrecer es el carisma de la unidad. Por tanto, un carisma que permite crear espacios donde las personas puedan encontrarse, de cualquier Iglesia o confesión a la que pertenezcan; espacios que son puentes, relaciones, vínculos. Este es nuestro carisma.

Junto con los demás Movimientos podemos hacer mucho, porque en este caminar juntos está el Espíritu de Dios. Es Alguien que sabe leer la historia, que la sabe interpretar, entonces… ¿Qué hay en este momento? El gran problema de la ecología, de los migrantes, el desplazamiento de pueblos, el problema de la sed… hay muchos problemas y ciertamente el problema de la violencia. Nosotros no somos ajenos a ello, porque en todos estos países donde hay situaciones dramáticas, hay focolares, están las focolarinas, los focolarinos que viven las mismas situaciones de todos los demás. El hecho de estar presentes en todos estos países, frente a estos problemas, nos lleva a preguntarnos: ¿Qué puedo hacer? ¿Qué podemos hacer? Y vemos que podemos hacer mucho, sobre todo si entramos en relación con los demás que tienen el mismo deseo nuestro y, aunque a veces nos sintamos pequeños, inadecuados, juntos podemos hacer mucho, juntos podemos trabajar de muchas maneras.

Entonces siendo como usted dice, estando juntos, siendo más; ¿qué podríamos hacer?

María Voce: ¿Qué espera el mundo que hagamos nosotros cristianos? Hasta ahora hemos hecho bastante, pero creo que no hemos realizado completamente nuestro deber, si pensamos en tantas situaciones en las que los mismos católicos han tomado parte y no siempre de la forma más iluminada o inspirada.

Cree que este trabajo de unidad, en un periodo en el que el mundo está tan fragmentado por la violencia, como aquella que proviene del fundamentalismo religioso, ¿Es un desafío importante?

María Voce: ¡Seguramente! Pero también con el Islam, estamos seguros que hay contactos, sabemos que hay relaciones muy lindas y valiosas. Son relaciones construidas sobre valores que reconocemos que tenemos en común. A veces hay violencia dentro del Islam porque no se reconocen estos valores, no totalmente, tampoco en los países cristianos, y está la tentación de caer en la violencia que viene del sentirse despreciados, descartados, de no verse respetados…

A veces se tiene la impresión que es muy difícil vivir el Evangelio con coherencia en nuestra vida cotidiana que no siempre es sencilla: en el trabajo, en la familia. Obviamente, en las varias regiones del planeta hay diferentes desafíos, pero ¿Qué podría decir a cristianos que quisieran ser mejores cristianos pero no ven cómo hacer?

María Voce: Diría que comiencen, que comiencen por las pequeñas cosas, a amar a la persona que tienen cerca, a amar en la familia, a las personas con las que trabajan, que comiencen a vivir el Evangelio, no solamente a conocerlo, a estudiarlo, a leerlo de vez en cuando, o a escuchar a lo mejor una homilía en la iglesia, sino que comiencen a vivir una frase, un trozo, uno después del otro y verán cómo cambia la vida.

No hay nada que cambie tanto la vida de una persona como el Evangelio si se pone en práctica. Por tanto si el Evangelio vivido puede cambiar mi vida, puede cambiar la vida de cualquier otra persona y poco a poco se puede cambiar este mundo, porque nosotros somos una pequeña célula, pero somos importantes; si no hacemos nuestra parte, nadie la hace por nosotros y queda faltando algo.

Diría que es difícil, es cierto. Pero Jesús no dijo que era fácil, pero prometió la felicidad, prometió la vida eterna. Nunca dijo “tendrán la vida fácil” al contrario, dijo que seremos perseguidos. Pero también dijo: “Yo he vencido el mundo”. Por tanto más allá de cualquier dificultad, está la promesa que con Él podremos vencer el mundo. Podremos vencer el mal, podremos hacer algo nuevo y esta es la esperanza. Una esperanza sostenida por la fe. Una fe en Dios que es Amor, que no nos defrauda.

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