“Vale la Carne” Ángel Loochkartt

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En esta ocasión, CN visita el Museo de Arte Moderno de Bogotá MAMBO, para disfrutar de la gran exposición LOOCHKARTT. Muestra antológica de pinturas en los ritmos del tiempo. “Vale la carne”, curada por María Teresa Guerrero. Exhibición ubicada en la sala Alejandro Obregón, que reúne 68 obras de distintas colecciones de arte, sobre el trabajo artístico del pintor colombiano Ángel Loochkartt. La exposición está abierta al público desde el 25 de agosto al 9 de octubre.

Ángel Loochkartt nace en Barranquilla en 1933. Es el tercer hijo de los cinco del hogar de José Ángel Loochkartt y Berta Cecilia Boude. Los primeros testimonios sobre sus gustos y talentos en el campo de las artes se desarrollan durante su niñez, en las playas de Puerto Colombia, al realizar dibujos y grandes trazos sobre la arena. Realiza estudios universitarios en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico, donde fue docente y director hacia 1964. El maestro Loochkartt realizó estudios de postgrado en Roma, en la Academia San Giacomo, profundizando en técnicas de pintura de caballete, pintura mural, encaústica y grabado. En 1971, ingresa como docente de dibujo y pintura en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Colombia, labor que cumple por más de dos décadas. En la actualidad está dedicado a su proceso artístico.

En su pintura, desarrolla principalmente el tema de la figura humana que es interpretada con un estilo expresionista, es decir, que basa toda su fuerza y energía creadora en el ámbito de la emoción, en el que el dibujo, el color y la textura, cumplen objetivos muy específicos. A nivel del dibujo, la figura anatómica es afectada y alterada a causa de los estados de ánimo; la construcción lineal y su composición es modificada en pro de los rasgos íntimos de la personalidad. El color, no sólo es instintivo, se comporta ante todo como psicológico con la facultad de expresar y recrear figuras y ambientes emotivos. La textura, fortalece en el gesto rasgos del movimiento que personifican la vitalidad. El maestro afirma:- “…todo me viene, todo fluye verdaderamente del pensamiento y se va dando directamente, es una pintura directa, una pintura emocional; asociada por muchos, a lo que es la gran escuela de los expresionistas alemanes. El maestro Leonel Góngora me decía que yo era un expresionista lírico”-. En el caso del expresionismo lírico, su poética se encamina más hacia lo espiritual de la naturaleza y el mundo interno del ser.

El maestro trabaja en series que han acompañado toda su trayectoria, su proceso creativo se compone de más de 25 periodos entre los que podemos destacar los siguientes: La presencia de la figura humana, El Paisaje, Fenómenos Naturales-Obra abstracta, Retratos de seres queridos, Pepita, Variaciones sobre las Fases de la Luna, De Rubens a mí, Cristos, Los Ángeles del Barroco, Pérdidas en el Tiempo, Mal sentadas, De Gardel a Piazzolla-Tangos, Los Congos, La Fiesta del Carnaval de Barranquilla, entre otros. Como se observa, su producción es extensa y prolífica.

“Vale la Carne”, es una exposición retrospectiva que se divide en tres etapas o temáticas: Carnaval de Barranquilla, Desnudos y Retratos.

Con respecto a la serie del Carnaval de Barranquilla, el maestro Ángel Loochkartt desarrolla un documento pictórico, una alegoría sobre las costumbres y tradiciones de esta gran fiesta. Muy a su estilo hay presencia de un horror al vacío, el entorno es colmado y saturado de figuras, personajes animalistas y disfraces coloridos. La fiesta se prende, la danza es un desfile de Congos, Marimondas, Garabatos, Monocucos y del rey Momo, todo es alegría y libertad. El MAMBO baila a ritmo de cumbia… ¡gu?epa je!

En la segunda, Desnudos, podemos ver una de sus temáticas más representativas, en la que el maestro logra evocar los sentimientos, deseos e instintos eróticos más profundos del ser humano. Observamos, todo un universo desaforado y enorme. La carne hace presencia, ¡huele! Al respecto, María Teresa Guerrero, la curadora de la muestra, escribe: -“Ángel Loockartt, artista, cuyo trabajo se lee dentro de la figuración expresionista, donde el cuerpo humano expresa sus deseos y las más hondas pasiones, escenas que suceden; donde el ser humano se lanza y se expresa libremente (…)”.

En la tercera, Retratos, podemos observar una serie de personajes reales e imaginarios. Hay unos cuantos autorretratos de distintas décadas que develan al espectador el cambio que ha tenido el artista durante el paso del tiempo. También retrata a sus seres queridos, a su esposa Clarita y a sus hijos Saskia y Angelo. De igual manera, a Fabiola Alarcón, Constanza Vieira, Remedios la bella, a El Ángel nos llama. Esta última, obra célebre en la pintura colombiana, al ser distinguida y condecorada con premio en el Salón Nacional de Artistas Colombianos en el año 1986. Al respecto, el maestro Loochkartt expresó: -“Fueron dos obras premiadas: El Ángel Sale a mi Encuentro y El Ángel nos llama. Su desnudez, su presencia, su gestualidad, su reto y su grito, están expresando esta cosa existencial que es como el tiempo; que se siente verdaderamente, que es bastante angustiante de la sociedad…es un grito, un llamado”-. En la realización de esta obra, ha utilizado una pincelada corta dando la sensación como de escamas en la piel. Le interesó destacar la vestimenta del personaje con la vivacidad cromática, en las botas verdes, en su capa de plumas y en el tocado de su cabello, buscando que el espectador se interne en las más íntimas cualidades y pensamientos de este personaje asexuado.

En el maestro Ángel Loochkartt, la disciplina ha sido el secreto para desarrollar sus cualidades y aptitudes que conforman su gran talento y vocación, forja una carrera sólida, ascendente y continua. El inmenso compromiso con su labor y el gran amor a su trabajo, sumado a su sencillez, educación, compañerismo, su don de servicio y generosidad, lo han convertido en uno de los artistas plásticos colombianos más queridos e influyentes. El maestro vive y trabaja con pasión. Su lema es: “Yo no he parado nunca de hacer placer porque yo considero que para mí no es un trabajo, nunca he trabajado, yo hago placer. El placer para mí es pintar”-. Ángel Loochkartt.

 

Por: Edgar Estupiñán (Maestro en Bellas Artes) edestugart@gmail.com

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